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Cuidados / Salud

Pif en gatos

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Pif en gatos

La Peritonitis Infecciosa Felina es una enfermedad viral que afecta a nuestros mininos, que lamentablemente aún no tiene cura y los lleva a la muerte. En esta nota te contaremos todo al respecto, cómo se produce, síntomas, diagnóstico, tratamiento y, lo más importante, cómo prevenirla.

La Peritonitis Infecciosa Felina (PIF) es producida por un coronavirus, llamado así porque al microscopio, se observa rodeado de estructuras redondeadas que asemejan una corona. Este virus normalmente se contagia a través de la contaminación oro-fecal, es decir, a través de las heces, pero también se ha visto algunos casos de contagio por saliva, aunque con muy poca frecuencia. Los gatos más susceptibles al PIF, son generalmente los menores de 2 años o bien, mayores de 13 años. También los que ven afectado su estado inmunitario, son propensos a presentar la enfermedad. Cuando conviven muchos gatitos juntos también es muy probable que se dé, como es el caso de criaderos y albergues, donde están mucho más expuestos.

El coronavirus tiene afinidad por las células de la pared del intestino, y si logra reproducirse de manera importante, sobrepasando a las defensas naturales del organismo, puede provocar fecas más blandas o algunas diarreas en los gatos. El problema es que, por causas que aún se desconocen, puede mutar, y es acá cuando tiene la posibilidad de generar esta grave enfermedad.

Al mutar adquiere la capacidad de meterse dentro de los macrófagos (células de defensa) y de esta forma atraviesar la barrera intestinal llegando a la sangre (viremia). Es así como comienza a viajar por los vasos sanguíneos afectando a más y más células de defensa (macrófagos y monocitos), diseminándose por todo el organismo y generando finalmente una afección multiorgánica.

Algunos gatos que tengan su inmunidad sana, pueden contagiarse del virus sin mostrar síntomas y combatirlo, pero estos pueden quedar como portadores, liberando el virus al ambiente por un tiempo corto o pueden hacerlo intermitentemente el resto de su vida. En caso de mostrar síntomas de PIF, fallecerá el 95% de los afectados.

Esta enfermedad se presenta de 3 maneras: seco, húmedo o mixto. En el seco, se genera una vasculitis (inflamación de los vasos sanguíneos) produciendo lesiones granulomatosas en sus paredes, que dependiendo de los órganos que afecta y su capacidad de mantener su función, serán los síntomas que aparezcan en el mínino. En la húmeda se altera la permeabilidad de los vasos sanguíneos, dejando pasar líquido a las cavidades abdominal y/o torácica, donde se podrá encontrar un líquido de aspecto amarillento, traslúcido y espumoso generalmente (a veces el líquido puede encontrarse con otro aspecto). En el caso de la mixta, es cuando se generan ambas, seca y húmeda juntas, incluso es posible que pase de una a la otra.

La sintomatología es muy inespecífica. Al comienzo de la enfermedad puede apreciarse distintos síntomas, como inapetencia, anorexia, decaimiento, pérdida de peso y fiebre fluctuante crónica que no responde a tratamientos con antibióticos. Mientras avanza la viremia irán apareciendo diferentes signos clínicos dependiendo de los órganos que se estén afectando. En la presentación húmeda (vista más arriba), la manera más fácil de sospechar de PIF es por el acúmulo de líquido en cavidad abdominal y/o torácica, lo que generará distensión abdominal y/o dificultad respiratoria (disnea).

Los órganos afectados serán los que entreguen el resto de los síntomas. Los más frecuentes son los órganos abdominales, principalmente riñón y linfonódulos mesentéricos (los están entre el intestino), mientras, que los menos frecuentes son bazo e hígado. También puede verse afectado el sistema nervioso central, produciendo problemas de comportamiento y frecuentemente parálisis del tren posterior del felino. También pueden aparecer problemas oculares como uveítis (inflamación de la úvea), edema, lagrimeo, etc.

El diagnóstico es algo difícil para el clínico, ya que los signos son extremadamente inespecíficos. Se hace entonces en base al total de antecedentes que se recolectan, edad del gatito, estado inmunitario, ecografía o radiografía (importante para ver si hay líquido en abdomen y/o tórax) y estudio del líquido si es presentación húmeda. También se harán exámenes sanguíneos como hemograma, perfil bioquímico y análisis serológicos.

Lamentablemente el PIF no tiene tratamiento, por lo que se busca ayudar al gatito en su sintomatología, intentando alargar un poco más su tiempo de sobrevivencia y buscando mantener, por el tiempo que le quede, una calidad de vida óptima para no llegar al sufrimiento. Llegado ese momento, generalmente se recomienda la eutanasia.

El tratamiento para los síntomas generalmente se hace en base a inmunosupresores, antibióticos, citostáticos (para ayudar a la inmunidad) y también se ha visto la utilización de interferón y antivirales. Pero como te mencionamos anteriormente, esto solo le hará más llevaderos los días que le queden por vivir.

Es por esto que es tan importante la prevención. El coronavirus se encuentra en todo el mundo y es de fácil transmisión a través de las fecas, por lo que es de vital importancia entonces, mantener una higiene constante de las cajas de arena. Se debe tener más cuidado cuando se tienen más de 5 gatos en el hogar, en criaderos o en albergues porque es donde generalmente se encuentra este virus. En mininos que viven solitarios en departamento o en casa, aunque tengan salida al exterior, es muy difícil que se vean afectados por esta enfermedad.

En el caso de haber muchos gatitos, es recomendable mantener una higiene constante en las cajas de arena, tener varias cajas, y separar a las gatas preñadas para aislarlas, así ella y los gatitos no se vean expuestos a gatos portadores que puedan estar liberando el virus en la arena.

Recuerda que lo más importante es la prevención y la higiene, así nuestros regalones no se verán afectados por esta fea enfermedad que tantas tinconvenientes trae. Si tienes dudas, déjanos tus comentarios para orientarte y ayudarte a cuidar la salud de tu felino.

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