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Cuidados / Salud

Glaucoma en perros

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Glaucoma en perros

El glaucoma en perros es una de las enfermedades más comunes que pueden sufrir en sus ojos. Es una enfermedad degenerativa que en casos extremos produce ceguera en nuestras mascotas, por eso es muy importante detectarla a tiempo. Descubre en esta nota cuáles son sus causas, cómo detectarlo, diagnóstico y tratamiento más utilizado para esta afección.

 

Causas

En el interior del ojo se produce normalmente un líquido llamado humor acuoso, este siempre está siendo sintetizado para nutrir, humectar y oxigenar las estructuras del globo ocular. De esta misma manera se debe ir drenando para lograr un equilibrio y se mantenga dentro del rango normal la presión intraocular. En el glaucoma se produce un desequilibrio de este drenaje, acumulándose el líquido al interior del ojo, afectando así a las diferentes estructuras internas, sobre todo si hay un aumento de esta presión intraocular, lo que ocurre en la mayoría de los casos.

Las causas de esta enfermedad se pueden dividir en dos. Las primarias son aquellas hereditarias y se dan sobre todo en razas puras y por otro lado tenemos las causas secundarias, es decir, otras afecciones que lleven finalmente a la generación del glaucoma, como por ejemplo, enfermedades del cristalino (estructura que permite enfocar la vista), uveítis (inflamación de la capa intermedia del ojo), algunos procesos inflamatorios en estructuras oculares, neoplasias, traumatismos, entre otros. Esta enfermedad puede afectar a uno o ambos ojos, pero si ya aparece en uno, siempre es bueno mantener el otro vigilado.

 

Cómo detectarla

En el glaucoma, ya sea de presentación aguda o crónica, se comienzan a dañar estructuras internas como la retina (convierte las imágenes visuales en señales eléctricas) y el nervio óptico (lleva estas señales desde la retina al cerebro), por lo que progresivamente puede llevar a una ceguera en nuestros perros.

Es un poco difícil ver los síntomas tempranos de esta enfermedad, generalmente nos damos cuenta cuando el cuadro ya está avanzado, por las señales que nos puedan entregar nuestros perritos. Los signos más tempranos generalmente son aumento del tamaño de los vasos sanguíneos que vemos en la esclerótica (parte blanca del ojo), dolor ocular que puede demostrar al refregarse los ojos con sus patitas o contra otros objetos, aumento del lagrimeo, dilatación anormal de la pupila, e incluso puede presentar depresión, inapetencia y cambios en su comportamiento. También habrá disminución de la visión, pero esta es difícil de detectar en nuestros peludos.

Una vez ya avanza el glaucoma, podremos ver edema corneal, que da un aspecto borroso azulado al ojo. Aquí ya comenzaremos a notar que no está viendo bien, ya que puede empezar a chocar con objetos y no reconocer de lejos situaciones normales como cuando le lanzamos un juguete.

 

Diagnóstico

Si notas que algo no anda bien con los ojitos de tu perro es de suma importancia que lo lleves rápidamente a evaluación con un médico veterinario, idealmente a un especialista en oftalmología. El diagnóstico se hará generalmente en base a un examen físico, su historia clínica, y un examen oftalmológico profundo que puede incluir medir la presión intraocular, y otros exámenes complementarios. Mientras antes lo detectes es mucho mejor, ya que podrás conocer su severidad y ayudarás a disminuir las probabilidades de ceguera.

 

Tratamiento

El tratamiento va a depender del grado que esté avanzado el glaucoma, este te lo va a entregar el médico veterinario tratante, pero generalmente incluye colirios oculares para disminuir la producción excesiva del humor acuoso, y algún analgésico-antiinflamatorio para controlar el desagradable dolor que pueda estar sintiendo tu regalón. Muchas veces se requiere además de un tratamiento quirúrgico, donde el objetivo es drenar el exceso de líquido del globo ocular.

Mientras antes lo detectes mejor, por eso es importante siempre estar pendientes y atentos a los cambios de comportamiento de nuestros regalones aunque sean pequeños, nosotros somos los mejores detectores de enfermedades en nuestros peludos, sabemos perfectamente cuando “está raro”, y esas señales no las debemos dejar pasar.

 

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