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Cuidados / Salud

Leptospirosis en perros

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Leptospirosis en perros

La leptospirosis es una enfermedad bacteriana de distribución mundial, que afecta a varias especies de animales e incluso se puede contagiar a humanos. En esta nota te contaremos todo al respecto de la leptospirosis canina, su transmisión, síntomas, diagnóstico y tratamiento, además de la prevención que debemos tener que no enfermen ellos ni nosotros.

Causas y Transmisión

La Leptospirosis es causada por una bacteria llamada Leptospira, existiendo varios tipos distintos en todo el mundo. Los más comunes de encontrar en perros son 2, las variedades llamadas canícola e icterohaemorrhagiae. El principal reservorio de la primera son los perros y de la segunda son las ratas contagiadas con la bacteria, y cuando están presentes en el medio ambiente, pueden fácilmente contagiar a nuestros perritos, e incluso a nosotros mismos.

La transmisión de la bacteria es a través de la orina de animales infectados, por ejemplo, los perros pueden beber agua de un charco que contenga orina de rata infectada con Leptospira. También puede haber contagio a través de mordeduras, por transmisión venérea o transplacentaria (de madre a crías dentro del útero). Una vez la bacteria sale a través de la orina, no dura mucho tiempo viva en ambiente, sin embargo, el problema es que la eliminación de ésta por un animal enfermo dura mucho tiempo y la irá botando de forma intermitente, aunque se recupere de la patología.

Esta bacteria al hacer contacto con las mucosas del cuerpo, entra a la sangre y se reparte por los sistemas, prefiriendo órganos como el hígado, bazo, riñón, ojos y tracto rectal, pudiendo afectar o no su funcionamiento normal con generación de signos clínicos de enfermedad en ellos. Cómo coloniza el riñón, se aloja en partes donde es difícilmente alcanzada por antibióticos, por esto es que seguirá liberándose por la orina durante varios meses incluso luego de verse recuperado de la enfermedad con su tratamiento antibiótico.

Signos clínicos

Los signos clínicos pueden ser muy variados, puede que pasen desapercibidos o pueden darse de forma rápida y ser severos, esto dependerá de la edad del peludo, de su estado inmunológico, de la cantidad de bacteria que se contagió y la variedad de la misma (tipo de cepa). Entre los signos más frecuentes encontramos: Decaimiento, depresión, inapetencia, vómitos, fiebre alta, diarrea que puede ser o no sanguinolenta, ictericia (coloración amarillenta en piel y mucosas) cuando el hígado está muy afectado, insuficiencia renal aguda, deshidratación, entre otros.

Diagnóstico

Cómo esta enfermedad tiene signos clínicos tan inespecíficos, puede confundirse con otras enfermedades como distemper o hepatitis infecciosa canina. Es por esto que para su diagnóstico el médico veterinario se deberá basar, además de sus síntomas, en la historia de tu perrito, es decir, si tiene sus vacunas al día, dónde vive, si sale al exterior y si es posible que tenga contacto con animales infectados como otros perros o ratones. Además probablemente te pedirá exámenes complementarios para lograr un diagnóstico definitivo, como exámenes de sangre y de orina.

Tratamiento y Prevención

El tratamiento que instaurará el médico veterinario será en base a antibióticos que puedan vencer a la Leptospira, y puede que agregue otros medicamentos o procedimientos dependiendo de la gravedad del cuadro que tenga tu regalón, por ejemplo, rehidratación con fluidoterapia, antidiarréicos, antieméticos (para los vómitos), analgésicos, entre otros. Con el tratamiento adecuado y si lo llevamos a tiempo a la consulta, la recuperación será total, a no ser que su riñón haya quedado muy dañado y se haya generado una insuficiencia renal, que es irreversible, en ese caso se deberá seguir controlando de por vida. Pero ten en cuenta que, aunque lo veas totalmente recuperado, seguirá botando por la orina la bacteria por varios meses más, por lo que es muy importante la higiene y el aislamiento de tu can para no andar contagiando a otros animales y/o personas.

Lo mejor entonces es la prevención, para esto es importante mantener a nuestro regalón con sus vacunas anuales al día y evitar visitar lugares donde pueda haber ratones o animales infectados. No dejar a nuestros perros beber de charcos estancados y mantener una buena higiene dentro del hogar y jardín. Para no contagiar a los humanos, la higiene ambiental y la de nuestro can es fundamental.

Ya lo sabes, esta enfermedad se puede prevenir, cuidemos a nuestros regalones, preocupémonos no solo que tengan un buen alimento y mucho amor, la higiene y la buena salud los hará tener una vida más larga, feliz y podrá estar entonces más años junto a nosotros bajo un bienestar óptimo.

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